Capítulo 5 Después del encuentro sexual con Jessi y su mamá, nos dimos los tres un respiro. Laura y yo estábamos exhaustos, pero daba la impresión de que la quinceañera seguía con ganas de guerra. Apenas unos instantes después de verter en su vagina hasta el último hálito de esperma que había en mis pelotas, ya estaba ella de nuevo lamiéndomelas con insistencia. Yo me dejé hacer, a nadie le amarga un dulce, no obstante era perfectamente consciente de que, pese a que al encomiable esfuerzo de la niña, su tarea iba a resultar harto complicada. Desgraciadamente, uno ya no es el adolescente de erección fácil de antaño, aunque tampoco el eyaculador precoz de entonces. No hay mal que por bien no venga. Con todo el dolor de mi corazón, tuve que detenerla, pese a que su lengua y mis huevos se entendían a la perfección, confraternizando de manera antológica. Jessi en la cama era de todo menos inocente. La muy viciosa sabía cómo satisfacer a un hombre y hacerlo vibrar. S...