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Amor filial
Pero… ¿queréis bañaros de una vez? Es Tami, que no deja de seguirme mirándome el celular por encima del hombro. Gabriel suspiró y volvió a contar hasta diez por enésima vez ese día. Entendía las peleas entre hermanas como algo natural, sin embargo lo que había entre sus niñas era una guerra abierta día y noche. Estaba psicológicamente agotado de lidiar todo el tiempo con ellas. La separación con Olvido no había sido complicada para él, no obstante para Camila y Tamara resultó algo traumático. Las niñas necesitaban la presencia constante de una madre, una figura femenina que las entendiera, las apoyara y, sobre todo, que las guiase en esa edad especialmente difícil previa a la adolescencia. Sin embargo la mamá había preferido pensar más en su coño que en el bienestar de sus hijas y les había abandonado por un sesentón forrado de billetes que vivía en la capital a cientos de kilómetros de allí. Cuando le removía la conciencia, cosa que no ocurría a menu...